Hay definiciones tajantes: “sin participación del Estado es imposible generar cultura”; “no se puede hacer cine, teatro o ficción”, afirma Daniel Valenzuela, un actor conocido por películas como “La Ciénaga”, “Oso Rojo”, “Mundo Grúa” o “El juego de la silla”, entre otras; o en la televisión, en series y unitarios como “Los Roldán”, “Disputas”, “Los simuladores” y “Tumberos”.
Valenzuela llega a esta ciudad junto a María Fiorentino, Celina Font, Daniel Valenzuela, Juan Carlos Ricci, Mora Recalde y Dorys Del Valle, directivos de la Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes (Sagai).
La institución, fundada hace 13 años, es independiente del Estado, y sus acciones son recaudar y distribuir entre sus 6.500 socios en todo el país.
Valenzuela, durante una entrevista telefónica con LA GACETA, traza un duro panorama sobre cómo se vive en la comunidad artística esta realidad, y reivindica la política del gobierno anterior, al señalar que las industrias creativas ayudaron en su momento. “Los resultadores fueron positivos”, dijo el actor.
- ¿Cómo observan la situación de la actividad en el país?
- La situación es muy compleja. En los momentos de crisis todo está afectado, es verdad, pero es en la cultura donde más repercute, sencillamente porque es lo primero que se deja de hacer y de ver: no se concurre al teatro o al cine, y muchos abandonan la actividad. Pero hay un estado de resistencia, a través de la autogestión en la que se organizan muchos grupos.
- ¿Hay datos sobre esa caída?
- Tengo entendido que en todo el país bajó el 50%. A partir de este gobierno de Macri (Mauricio), la cultura se vio afectada. El ajuste está achicando en todos lados. A los compañeros del cine, por ejemplo, les aprueban un presupuesto un año atrás, pero después la inflación se lo come todo. Es imposible trabajar así. En cuanto al teatro, Carlos Rottemberg brindó datos terribles, de cómo se achicó en las salas céntricas (“en estos tres años el teatro acumula un 25 % menos de espectadores”); y no podemos dudar de esos números. De acuerdo al relato que tenemos, la situación perjudica tanto al off, al comercial y al oficial; al off y el oficial porque se produce menos, y al comercial, porque la gente va mucho menos a las salas. El ajuste afecta a todos.
- ¿Se puede superar esta situación?
- Eso, qué hacer... nadie tiene la varita mágica como para responder cómo salir de esta crisis; pero es fudamental ser más creativo que de costumbre, esforzarse más en eso; hay que evitar mantenerse quieto y resistir, sobre todo, seguir aún dentro de las limitaciones; no queda otra. Pero debe quedar claro que sin participación del Estado es imposible generar cultura, caso contrario cada vez hay hay menos trabajo. Este trabajo es muy ingrato: cuando el país está más o menos bien, no hay presupuesto suficiente, sino para determinadas obras. Nosotros tenemos un padrón de 6.500 socios, un poco más de los 6.000 afiliados que tiene la Asociación Argentina de Actores. ¿Pero cuántos trabajan? Podrán llegar más o menos a 500. Y hay que ver de qué modo, porque no lo hacen de un modo permanente. Todo está muy complejo. Algunos datos nos dan que hay un 40% menos de trabajo para actores y actrices, y ni hablar de los bailarines.
- ¿Y Sagai, qué actividad realiza?
- Estamos recorriendo el país dando a conocer de qué trata Sagai. Ese es el motivo de este viaje, estamos tratando de participar en un ida y vuelta con los actores del interior de nuestro país, conociendo sus realidades, para tratar de sumarlos a esta empresa que es la sociedad de gestión. Queremos intercambiar ideas y conocer la actividad artística de esta provincia. Nosotros estamos por la defensa de la cultura y por nuestra identidad, nuestra ficción, nuestro audiovisual, nuestro teatro, nuestro cine y televisión que hablan de lo que somos nosotros como país. La tarea de la sociedad es recaudar y distribuir los derechos intelectuales de los actores y bailarines, obtenidos por la difusión pública de sus obras audiovisuales; eso tiene un valor económico. Pero hay mucho desconocimiento sobre lo que agrega la interpretación.